CRISTINA GHETTI
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La pintura de Cristina Ghetti pertenece a esa rara especie que afortunadamente, trasciende cualquier intento de análisis o explicación racional o estética por su desbordante y a la vez contenida expresividad, deberíamos pues, en primer lugar, contemplar esta obra, francamente admirable y dejarnos llevar por la magia y la emoción que desprende su intensa presencia.

Dicho esto me atrevo a tratar de establecer un cierto dialogo,  una leve reflexión en torno a su trabajo, quizás en el intento, difícil y seguramente vano, de profundizar en su  comprensión. Podemos comenzar relacionando la posible sistemática formal de estas piezas, con las tendencias estilísticas en las que se inscriben. Por supuesto no se trata de etiquetar esta personalidad de amplísima formación intelectual y artística.

Un antecedente relativamente cercano a esta labor puede referirse a Victor Vasarely, desde sus primeras obras abstractas de 1947 hasta la exposición colectiva que se realizó en la Galería Denis Rene de París junto a Jesús Rafael-Soto, Yacob Agam, Paul Bury y Jean Tinguely, esta muestra inaugurada en Abril de 1955, consolida lo que pronto se llamó “Arte Cinético” o “Cinetismo” haciéndose esta tendencia más visible desde la galería citada y en aquel momento.

Aquella muestra supuso afianzar la aceptación en la plástica desde los años cincuenta y en adelante de la noción del movimiento, sus implicaciones temporales, el uso más directo de la luz, la energía radiante, lo que nosotros percibimos como color, así como diversas técnicas industriales, para constituirse en nuevos factores expresivos de la máxima relevancia. Esta línea continuó aún en París fundamentalmente con Julio Le Parc que integró el llamado “Groupe de recherche d’Art Visuel” junto con Morellet, Sobrino, Yvaral, Stein… hasta su disolución en 1968. Estos y otros artistas (cabe destacar a Nicolas Shöffer, Moholy-Nagy, Calder) introducen partes móviles, elementos reflectantes, luminosos, sistemas eléctricos etc. montajes que por una parte objetualizan la obra  y por otra creaban situaciones en continua movilidad o cambio. Con estos rasgos, pero más tradicionales en cuanto a la técnica, incluimos a Bridget Riley, Keneneth Noland o Richard Anuszkiewick, en el perfil de lo que se denominaba “Optical Art”.

Surgen también instituciones como el Center for Advanced Visual Studies en el MIT,  en Cambridge, Mass.  que se inauguró en 1968 y ha continuado hasta hoy (junto con  el más reciente Media Lab), fundado por Georgy Kepes como un centro de altísimo nivel para la creación artística y la utilización de las más avanzadas tecnologías y conceptos que provenientes de la ciencia pudieran iluminar, potenciar la creatividad en las distintas comunidades de la Universidad.

Así pues, fundamentalmente a comienzos de los años sesenta, materiales y herramientas como lasers, holografía, el vídeo y los ordenadores entre otros muchos instrumentos, se van incorporando al ámbito artístico para sumar nuevas posibilidades y variantes a la tendencia que nos ocupa, llegando en su evolución hasta hoy, ya en el siglo XXI, superados muchos de los problemas inherentes a  los estadios más primitivos de la tecnología, nos encontramos en una época en la que se desarrollan a velocidad creciente nuevos y más sofisticados útiles que el Arte incorporará a su ámbito estético.

Inmersa en numerosos proyectos multimedia Cristina Ghetti, elabora con profundos conocimientos técnicos y sensibilidad, elegantes modulaciones de una exquisita y optimista energía. Un arte de claridad, de estabilidad y orden pero con una intención clara de hacer, de construir, de modo que se perciba su pintura como un continuum mobile, pero altamente estructurado, medido y regulado en sofisticadas composiciones por el ritmo direccional - formal, podemos viajar por esas sutiles redes espaciales que pueden hacernos captar inmateriales esencias de infinitud. Aquí frente al “menos es más” de Mies Van der Rohe yo añadiría que “más es más” en la obra de Cristina Ghetti y no por acumulación material, sino por la visión ilimitada que propone su pintura.

En su obra, percibimos su esférica musicalidad, de la que emanan variadas escalas y luminosas connotaciones que hacen vibrar al espíritu atento. La expresión de su trabajo surge no solamente de la regularidad formal o compositiva, sino de las coherentes o dispares relaciones de color desplegados a la manera de un elaborado discurso melódico, como de suprema y satisfactoria belleza, formulando una fecunda experiencia visual, activa y coherente con la rítmica temporal.

Sus piezas “objeto” más comprometidas con lo  pictórico, introducen dibujadas aristas curvilíneas, que acentúan la interacción espacial de las mismas con el entorno vertical – horizontal  dominante, llevando esa modulación hacia infinitos horizontes que se desprenden como fugas de sucesos pautados entre el silencio, lo sutil, el orden y la complejidad.  Otros aspectos relevantes en estas obras se refieren a una suerte de investigación perceptiva en torno a pequeñas alteraciones visuales que se producen  al enviar al cerebro las señales procedentes de las líneas-no líneas repetidas en la retina. Las llamadas “estructuras de repetición” exquisitamente tratadas aquí, producen este resultado de una vibrante y límpida acción en el tiempo (perceptivo) que se integra perfectamente junto a elementos expresivos más evidentes: forma, espacio, color, textura etc. 

El paso de la obra estática o con movimiento virtual (la pintura tradicional), a la práctica del arte con las tecnologías de hoy (ordenadores, vídeo etc.) las asume Cristina Ghetti con absoluta naturalidad y sin desviarse de su lúcida vocación por lo pictórico. El Arte, la Ciencia y la Tecnología como plataforma de conocimiento vuelven a fluir, depositados en sus obras, sin oposición e influyéndose mutuamente para generar nuevas y personalísimas formulaciones con absoluta coherencia.

Yo destacaría en el conjunto de su producción el que transmita, junto a la primordial rigurosidad de su propuesta, esa alegría de vivir, como ocurría con algunas pinturas de Matisse, o ese optimismo vigoroso y delicado a un tiempo, que traducen estas obras, que al margen de tendencias es activamente intemporal, refinada y valiente. Su arte posee como decía Braque “la passion qui corrige la règle et en même temps, cette règle qui corrige la passion”.

Algo así como el Broadway Woogie Woogie de Mondrian o un arco iris sobre el mar.

 

                                     José María Yturralde, Junio de 2009

 

 

Fascinated with the “act of looking”, and the processs of observation; Cristina Ghetti´s work propose us questions about our visual reality. In her paintings, colour is treated as an “identity” Her subject matter is restricted to a simple vocabulary of colours and abstract shapes. These forms are her starting point and from them she develops formal progressions, colour relationships and repetitive structures. The effect is to generate sensations of movement, light and space: visual experiences which also have a strong emotional and even visceral resonance.

…Cristina Ghetti´s work, centers since years on the research of the possibilities of development of the abstraction, specially after the minimalism, recapturing topics of “op art”, updating these visual and theoric propositions with the new technological media, and restating the problematic from an original point of view and of great expressive force. The selection of works that it is possible to see in this site are a part of a recent series of “stripe paintings” that investigate diverse optical illusions and extreme effects of color on different supports, paintings on linen in frame, paintings on wood and objects in wood, and complement each other with another branch of her, work, “multiples” of digital generation, digital printings, photographies and video-animation.